Desde los inicios ancestrales de nuestra profesión siempre ha habido muestras e indicios de que el culto y cuidado de los pies estaba considerado un acto de salud y bienestar.

  • Los hallazgos más antiguos sobre el cuidado de los pies datan de miles de años AC en Egipto. Según un estudio de la Universidad de Basilea en Suiza se estima que la prótesis de hallux (dedo gordo del pie) más antigua encontrada podría tener 3000 años.

  • En la antigua Grecia, Hipócrates ya fue quien descubrió que las deformidades de los pies podían paliarse con manipulaciones y calzado corrector para tal efecto.
  • En la Edad Media la medicina tan solo podía estudiarse a mano de los clérigos los cuales crearon 2 tipos de cirujanos de “toga corta o barberos” que aprendían en conventos e iglesias realizando su praxis a gente humilde y sin recursos y de “toga larga” los cuales estudiaban en la universidad, trataban úlceras y fracturas más complejas empezando así los gremios de médicos, farmacéuticos contra cirujanos/barberos.

 

  • En la Edad Moderna con el comienzo del desarrollo de la cirugía, es Felipe V quien en España obliga a los barberos a realizar estudios de anatomía y disección, momento en el que aparece el cirujano ministrante o practicante que realizaba las intervenciones secundarias no realizadas por los médicos. Es en 1857 cuando la Ley de Moyano cambia la titulación de ministrante por la de practicante en medicina y cirugía determinando los conocimientos necesarios que debe conocer el callista. Siendo en 1861 cuando aparece la denominación de callista aquel dedicado al cuidado de los callos, uñeros y otras dolencias de los pies. Siendo sustituido éste término por el de PODOLOGO en 1958 y gracias al Decreto 727/62 del 29 de marzo de 1962 (B.O.E del 13 de abril) se crea la especialidad de podología para ATS (Enfermería) siendo así una especialidad y/o continuación de los estudios del ATS (Asistente Técnico Sanitario) de la época.
  • Gracias al Real decreto 649/1988 del 24 de junio en el 1988 se transforman los estudios de podología en primer ciclo universitario siendo una Diplomatura en Podología hasta que en el 2009 con la implantación del plan Bolonia se convierte en Grado Universitario con mayor carga lectiva tanto teórica como practica siendo a día de hoy una carrera universitaria de 4 años de duración. 

 

Con la evolución constante que ha tenido la podología en los últimos años se considera una profesión muy especializada gracias a la oferta de estudios post grado y máster que se ofrecen en la actualidad, siendo competencia del podólogo el estudio, diagnostico y tratamiento de las afecciones y enfermedades del pie en todos sus ámbitos y edades. Siendo los campos de actuación todos los referentes al pie y su repercusión:

  • Patología dérmica y ungueal así como la correspondiente a partes blandas (músculo-tendino-ligamentosas) sistema vascular y nervioso a su vez que partes óseas.

Por tanto, el podólogo podrá actuar sobre la biomecánica que conlleva el pie, actuando quirúrgicamente cuando sea necesario actuando siempre desde la prevención, “condición sine qua non” que todo podólogo ha de velar para mantener la integridad de la unidad del pie para asegurar su correcto funcionamiento para el bienestar del individuo.

La Federación Internacional de Podólogos (FIP), en la que España está representada a través del Consejo General de Colegios Oficiales de Podólogos el año pasado acordó el 8 de octubre como día Internacional del podólogo con motivo de difusión de nuestro desempeño por la profesión y así como dar a conocer nuestra profesión como indiscutiblemente necesaria dentro del sistema sanitario como un eslabón más en la prevención y cuidado de cualquier afección podal. Somos podólogos especialistas capaces de tratar cualquier patología de pie o que conlleve su correcto funcionamiento. FELIZ DIA INTERNACIONAL DEL PODOLOG@