Con la llegada del solsticio de verano, el 21 de junio se celebra a nivel mundial en DIA DEL SOL, nuestro astro rey, siendo el día más largo del año en el cual está presente por más horas y ello nos sirve para reflexionar sobre lo que nos aporta.

Como beneficios al organismo podemos decir que el sol previene de la osteoporosis ya que con tan solo 10 minutos de exposición diaria favorece la producción de vitamina D imprescindible para la fijación del calcio en nuestros huesos, fortalecerlos y prevenir de fracturas u otras lesiones en ellos.

Así mismo hay ciertas patologías de la piel como el acné, psoriasis y el vitíligo las cuales obtienen un beneficio en su mejoría con la escasa exposición a la luz solar diariamente.

También el sistema circulatorio y la sangre se ven beneficiados : por el aumento en la producción de glóbulos rojos y por ello su capacidad para el transporte del oxígeno a todas las células del organismo. Así como el incremento de la cantidad de glóbulos blancos, hecho que refuerza las defensas del organismo frente a las infecciones. Además la acción del sol dilata los vasos sanguíneos favoreciendo la circulación de la sangre y hace que el corazón trabaje con un menor esfuerzo y reduce la tensión arterial.

Otro de los efectos del sol es el de aumentar la producción de la serotonina, un neurotransmisor que interviene en la regulación del sueño, la temperatura corporal y el estado de ánimo.

Pero en todo lo dicho anteriormente hay que recalcar que es imprescindible la protección ante los efectos adversos que puede provocar la radiación ultravioleta en altas dosis. Diferenciamos entre la radiación UVB     que es la encargada de estimular el bronceado en nuestra piel pudiendo provocar quemaduras solares. Y la radiación UVA que es la más peligrosa porque penetra más profundamente en la piel, no causando dolor, con lo que silenciosamente provoca arrugas, acelera el envejecimiento celular y puede evolucionar en enfermedades pigmentarias como el melasma que es la aparición de manchas oscuras en la piel hasta llegar a dar alergias solares. Las afecciones malignas nombradas anteriormente dan lugar a un daño invisible en el ADN de las células, el cual, a largo plazo, provoca el desarrollo de cánceres de piel como el conocido melanoma, que en zonas acrales puede ser desapercibido y consecuentemente muy maligno como es el caso del melanoma lentiginoso acral el cual se desarrolla en las plantas de los pies y debajo de las uñas. Ante la aparición de cualquier mancha anómala en estas zonas deberá acudir al podólogo para diagnosticarlo y dar el tratamiento correspondiente en la mayor brevedad posible.

Salud es una buena prevención, por tanto se aconseja no exceder el tiempo de exposición al sol ni hacerlo en las horas centrales del día y siempre utilizar filtros de protección solar elevada. Hay que prestar especial atención a nuestros pies (los grandes olvidados) ya que en la zona del empeine donde la piel es más fina y delicada es justo la zona más propensa a sufrir quemaduras solares por la incidencia vertical de los rayos del sol cuando llevamos el empeine al descubierto, por tanto hemos de aplicar regularmente un protector solar con filtro elevado en esta zona.